New Deal - 84 - Tú tienes talento, y puedes usarlo o no

Tú tienes talento, y puedes usarlo o no

En Liderazgo por Fermín LorenteDeja un comentario

Todos los seres vivos, incluyendo los animales y las plantas, hemos nacido con unas habilidades y cualidades especiales y únicas para prosperar y para defender la vida como individuos, garantizando así el mantenimiento y el desarrollo de la especie.

Los cactus, que atesoran agua en su interior en lugares donde es muy escasa, tienen agudas espinas para proteger el líquido elemento y defenderse de otros, que no dudarían en destrozarlos para hacerse con él. Las rosas tienen espinas, algunos frutos cáscaras muy duras, los frutales generan multitud o abundancia de frutos para multiplicar las posibilidades de que alguno, genere nuevos árboles.

Unos animales tienen un gran tamaño, otros tienen potencia, otros, velocidad. Los hay que pueden vivir en determinadas condiciones o medios que los mantiene a distancia y a salvo de sus depredadores. Hay peces que ponen millones de huevos…

Cada ser tiene unas características peculiares que le han sido dadas o que ha desarrollado con el paso del tiempo para adaptarse al medio, para sobrevivir y prosperar.

Los seres humanos somos tal vez los menos dotados del reino animal. En general estamos bastante por debajo de cualquier animal en casi todo, de hecho, somos presa fácil para cualquier depredador de cierto tamaño.

Pero, pese a todas las desventajas evidentes, tenemos una cualidad que nos hace ponernos a la cabeza de todas las especies, nuestra inteligencia. Gracias a nuestro cerebro, somos el máximo predador por excelencia, ocupamos el puesto número 1.

Pero además del cerebro privilegiado que compartimos todos los de nuestra especie, todos y cada uno de nosotros hemos sido dotados o bendecidos con unos talentos especiales y únicos, poseemos unas habilidades innatas que nos hacen peculiares, diferentes, poco o mucho, del resto de los humanos. Son nuestros talentos.

Y aunque la mayoría de personas no sea consciente de cuáles son los suyos, con qué don o habilidad fue bendecido desde su nacimiento por el simple hecho de nacer, numerosas personas están de acuerdo en que todos y cada uno de nosotros, poseemos unos talentos innatos.

En algunas personas, dicho regalo es evidente. Nacen con unas condiciones físicas (estatura, proporciones, belleza natural, etc.) que puede ver y notar cualquiera. Otras tienen una voz tan peculiar que les permite llegar al estrellato sin grandes esfuerzos. Y otros nacen con una capacidad intelectual que les permite desarrollar teorías o inventos que les hacen destacar enormemente del resto de humanos, y que representan para los demás, grandes beneficios.

Los avances en ciencia, medicina o arte que algunos genios han aportado a la humanidad han salvado millones de vidas y nos han permitido dar enormes saltos en nuestra evolución.

Sin embargo, fuera de ese 1% de seres especiales, o más bien de ese uno entre diez mil, cien mil, o un millón, según sea el caso, parece que el resto de los mortales no tengamos talento alguno.

Los que no somos brillantes en oratoria o inteligencia, no cantamos con una voz modélica, o no hayamos recibido una belleza extraordinaria, parecemos condenados a la mediocridad, a pasar inadvertidos, a desaparecer sin dejar huella.

Pero yo personalmente no creo eso, creo más bien todo lo contrario. Por eso, en mi web, la primera de mis declaraciones de creencias dice:

Creemos que cada persona es un ser único, completo y capaz, con unos dones y talentos también únicos.

Pero ojo, que esto no te confunda. Hay multitud de personas convencidas de que deben alcanzar fama mundial reconocimiento o riqueza por el simple hecho de existir, tan solo por haber nacido. Digamos que su ego va muy por delante de su disciplina o de su esfuerzo para triunfar y tener éxito. Muchos se creen especiales “porque sí, porque yo me lo merezco”.

Lo que realmente digo y quiero decir es que nacemos con talentos y habilidades únicas para alcanzar logros, para prosperar y desarrollarnos. Pero para cumplir con esos deseos y expectativas, son necesarias dos cosas:

  1. Saber cuáles son mis dones y talentos, descubrirlos.
  2. Desarrollarlos y potenciarlos hasta donde nos sea posible.
Si ni tan solo sabes cuáles son tus talentos y no haces nada para que brillen, para que trabajen para ti, tenerlos no te servirá de nada, vivirás en la más completa ignorancia de que tienes un tesoro a tu alcance, pero que no usas, que ni tan solo sabes que posees.

Michael Jordan “air Jordan” nació con una estatura de 198 cm y un cuerpo especialmente dotado para el deporte. Sin embargo, de haberse dedicado a otra cosa, seguramente habría pasado inadvertido. Afortunadamente no fue así. Y aunque su físico, sin que tuviese que hacer nada, ya ofrecía claras ventajas frente al resto de humanos, lo que realmente le hizo especial, lo que le llevó a ser una estrella mundial, fue el hecho de que trabajó muy duro para llevar su talento más allá que cualquiera, eso lo convirtió en único. Jordan está considerado por la mayoría de aficionados y especialistas como el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos.

Son muchas las frases que este deportista deja para la posteridad, entre ellas una de mis favoritas:

Todo el mundo ve cómo encesto triples increíbles en los partidos, lo que nadie ve son las ocho horas diarias que me paso en la pista entrenando y practicando el tiro.Michael Jordan

Michael Jordan sabía que, sin desarrollar sus talentos, apenas hubiese destacado, hubiese sido, tan solo, uno más. Fue su particular filosofía del trabajo, de la disciplina y del éxito lo que le llevó a lo más alto. Si quieres ver algunas de las frases de motivación que ha dejado escritas, puedes mirar aquí. Jordan nació con un talento, fue consciente de él y lo desarrolló cuanto le fue posible.

Pero, hablando de talento, ¿conoces el origen de la palabra “talento”?

Podemos encontrar la parábola de los talentos en La Biblia:

Cuenta Mateo en su Evangelio como un hombre, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos (nombre por el que se conocía a una moneda romana), a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente, el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio, el que había recibido uno fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, volvió el señor de aquellos siervos y se puso a ajustar cuentas con ellos. Se llegó el que había recibido cinco talentos y presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.” Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; ya que has sido fiel en lo poco, voy a ponerte al frente de mucho. Entra en el gozo de tu señor.” Se llegó también el de los dos talentos, y dijo: “Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.” Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; ya que has sido fiel en lo poco, voy a ponerte al frente de mucho. Entra en el gozo de tu señor.” Se llegó también el que había recibido un talento, y dijo: “Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso, me dio miedo y fui a esconder bajo tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.” Mas su señor le respondió: “¡Siervo malo y perezoso! Si sabías que cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí, debías haber entregado mi dinero a los banqueros. De ese modo, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por lo tanto, el talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

Parece que la enseñanza fundamental en el marco del cristianismo es clara: Dios confía sus dones o talentos a los hombres con la obligación de que los desarrollen. Espera una respuesta fructífera por parte de cada hombre, y la inactividad —por miedo, exceso de precaución o cobardía, pereza, o simple omisión consciente— en hacer rendir los talentos recibidos es criticada por el propio Jesús.

Y ahora te toca a ti, ¿cuáles son tus talentos?, ¿con qué habilidades especiales fuiste bendecido al nacer?

Porque, ya sabes, si no las usas, si no las cuidas, las potencias y desarrollas, te espera “el llanto y el rechinar de dientes” o, por lo menos, una vida más difícil que si usases tus talentos.

Si tus talentos (que los tienes) no son conocidos por ti, tienes por delante dos tareas, la primera identificarlos, la segunda desarrollarlos y potenciarlos.

1 – Encontrar tus talentos.

Si no sabes en qué eres bueno o especial, deberás buscarlo, es tu obligación para que devuelvas el don que se te ha otorgado. Para ello, puedes hacer estas tres cosas:

  1. Reflexiona y hazte preguntas sobre las cosas que se te dan bien, sobre las cosas que te produce alegría hacerlas y con las que disfrutas. Haz una lista, tómate tu tiempo.
  2. Pregunta a tus mejores amigos o a tu familia en qué creen que destacas, cuáles creen ellos que son tus mayores habilidades.
  3. Compara las dos listas y decide qué talentos resuenan más en ti, cuáles quieres desarrollar, y cuál va a ser el primero. Y cuándo empiezas.

2 – Desarrollar y potenciar tus talentos.

Si eres bueno en algo, puedes ser mucho mejor de lo que ya eres. Dicho de otro modo, si ya eres algo mejor que los demás, puedes llegar a ser mucho, muchísimo mejor, y destacar por encima, brillar como Michael Jordan.

Pero para eso, deberás definir a dónde quieres llegar, y cómo lo vas a hacer y a medir.  Si te lo tomas en serio, si apuestas por ti, si quieres realizar la mejor inversión de tu vida, mi consejo es que realices el Programa Pon metas y objetivos en tu empresa y en tu vida el programa de crecimiento y desarrollo profesional y personal que promueve el crecimiento en todas las áreas de la vida, para que decidas quién quieres llegar a ser.

Como dijo un autor: Tu vida es tuya y puedes hacer con ella lo que quieras. Pero solo tienes una vida.

Y ahora yo te pregunto: ¿Te apuntas “a ponerte al frente de mucho”?

También puedes dejar tus comentarios y opiniones más abajo.


Sobre el autor

Fermín Lorente

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Entrenador personal de directivos y empresarios.
Experto en mejorar resultados empresariales.
Formador en organización empresarial y en liderazgo.

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