New Deal - 107 - Mirar con perspectiva

Mirar con perspectiva

En Liderazgo por Fermín LorenteDeja un comentario

Cómo tomar distancia para ver si te has desviado o si te has perdido.

A veces es necesario alejarse para poder ver. Es necesario alejarse o elevarse, tomar cierta distancia que permita, más que ver, contemplar toda la magnitud del mapa o del territorio.

Cuando estás en el corazón de la selva, apenas puedes ver unos metros a tu alrededor. No sabes qué te espera un poco más allá, ¿más y más selva?, ¿un precipicio?, ¿un río? Tampoco si te diriges hacia el norte o hacia el sur. O peor, si estás caminando en círculos. Avanzas sin dirección, sin saber dónde está el límite, el final, ni qué te espera allí.

Hasta el renacimiento, hace solo “cuatro días” en la historia de la humanidad, todo el mundo creía firmemente que la tierra era plana.

Era imposible hacer entender a alguien, que vivía en una esfera y que no por eso resbalaría y caería al abismo. Intentar explicar que esa esfera “flotaba” en el espacio, que giraba sobre sí misma y que daba vueltas al sol, era una misión imposible, no podía entrar en ninguna cabeza humana. Simplemente no podían verlo desde tan cerca.

Galileo “topó con la iglesia”, tuvo ciertos problemas, por así decirlo, cuando se atrevió a manifestar las conclusiones de sus investigaciones. Casi le fue la vida en ello.

Hoy en día, ver la esfera azul desde la distancia, aunque sea en fotografías, ayuda a entender el planeta, el mar, o los continentes, a comprender por qué hace frío en los polos y calor en el ecuador. La distancia ayuda a observar la dimensión entera del bosque, del río, de la cordillera o de cualquier cosa.

Pero la distancia no siempre es geográfica, en ocasiones es necesario tomar distancia emocional, desapegarse de las emociones para observar las cosas sin estar condicionado por ellas.

No vemos las cosas como son, vemos las cosas como somos nosotros.

Otra de las distancias que nos pueden ayudar a contemplar las cosas es el tiempo.  El tiempo tiene, además, la peculiaridad de ofrecernos diversas perspectivas. Podemos contemplar el pasado, ya sea el de la historia del mundo o el de nuestra propia vida.

También podemos visualizar el futuro. A veces a muchos años vista, como cuando hablamos de la casa de nuestros sueños. Otras a muy corto, como cuando escrutamos (visualizamos y planificamos) lo que haremos mañana.

La mayoría de personas cuando nos sumergimos en estas fechas tan especiales de fiestas y celebración, cuando salimos de nuestra rutina y nos preparamos para un ciclo nuevo, solemos hacer un alto. Sea grande o pequeño, solemos mirar con perspectiva.

Echamos un vistazo antes de cerrar el libro que se acaba. Y echamos otro al nuevo que comienza. Es como subir al árbol más alto de la selva para poder otear alrededor, comprobar si vamos o no hacia un destino, buscar algún punto lejano como referencia.

Quien no va a ninguna parte no puede perderse, ya está perdido.

Claro que también hay personas a las que todo esto les importa más bien poco, tan solo viven el día a día, sin más. Se levantan, trabajan, comen y duermen. Pero tú no eres uno de ellos, de lo contrario no estarás ahora aquí, leyendo esto.

Tu eres un buscador, estás buscando algo. La pregunta es ¿qué buscas tú?

Incluso es probable que, pese a que sabes que estás buscando algo, no sepas muy bien qué buscas. Tal vez pienses que, cuando lo encuentres, entonces sabrás que por fin lo has encontrado, así de simple.

Digamos que tal vez hay un cierto malestar que te empuja, y que podrás saber claramente que has llegado cuando estés bien, podrás percibir que lo has encontrado. ¡Lo sabrás cuando lo veas!

La distancia nos aporta serenidad y seguridad, permite la contemplación del todo sin el apego de la proximidad y del contacto, sin riesgo inminente. Nos permite ver de verdad.

Y tomando la perspectiva del tiempo y la de este momento de cambio de ciclo, pienso que es bueno, a mi entender, contemplar la vida, la tuya, por supuesto.

Y la mejor manera que conozco de contemplar “con buena vista” es la de hacerse preguntas. Si te apetece, te regalo unas cuantas, espero que te ayuden a ver con objetividad, a mirar en tu interior con los ojos de un observador neutral y distante, a evitar la complacencia y el autoengaño.

Y que te ayuden a tomar acción de cambio, si eso fuese necesario.

Te sugiero que cojas un papel, y que contestes las preguntas.

Sí, se trata de un examen, tal vez el más importante de tu vida.

¿Empezamos?

Mirando hacia atrás.

  • ¿Cuántos kilómetros llevas en tu viaje? O, si lo prefieres, ¿cuántos años hace que caminas?
  • ¿Ha sido un buen viaje, o has encontrado muchos baches y averías?
  • ¿Ha valido la pena?, ¿lo has pasado bien?, ¿te has divertido?
  • Si pudieses hacerlo, ¿qué cambiarías?
  • ¿Por qué?
  • ¿Qué balance harías hoy sobre tu vida?
  • Concreta y específicamente, ¿qué has logrado hasta ahora en tu vida?

Mirando el presente.

  • ¿Dónde estás ahora?, ¿lo sabes?, ¿puedes definirlo?
  • ¿Estás donde querías, o tal vez te has perdido?
  • ¿Te gusta lo que ves, tu entorno, las cosas y personas que te rodean?
  • ¿Te gusta dónde estás, el sitio al que has llegado?

Mirando hacia adelante.

  • ¿Qué crees que te espera más adelante? Quizás algo diferente, quizás “más de lo mismo”
  • ¿Por qué crees eso?
  • ¿Vale la pena seguir por este camino?
  • Mejor aún, ¿a dónde vas, a dónde lleva este camino?, ¿te has parado a pensarlo?
  • Si no vas hacia ninguna parte definida, ¿dónde te gustaría ir si pudieras?

Sacando conclusiones.

  • Responde: tras toda esa reflexión, ¿de qué te das cuenta?
  • ¿Qué cosas están bien en tu vida?
  • ¿Qué cosas no están bien en tu vida?
  • ¿Qué cosas están, pero no deberían estar?
  • ¿Qué cosas no están, pero sí que deberían estar?
  • ¿Qué nota le pondrías, de 1 a 10 al viaje de tu vida?
¿Tomamos acción de cambio? ¿Hacemos un nuevo trato?
Un consejo: ¡no hagas propósitos de año nuevo, ponte metas!

La verdad es que existe una gran diferencia entre los que “hacen propósitos de año nuevo” y los que tienen metas.

Estas suelen ser algunas de las diferencias:

  • Quienes hacen propósitos, suelen carecer de una verdadera intención de llevarlos a la acción. Los que tienen metas, saben lo que quieren y tienen un plan.
  • Quienes hacen propósitos, esperan “tener suerte”, que ocurra algo que lo solucione. Los que tienen metas saben que las acciones dependen de sí mismos.
  • Quienes hacen propósitos, no suelen escribirlos, y suelen olvidarlos nada más regresar a la rutina. Quienes tienen metas, tienen un plan detallado, escrito y con fechas.
  • Quienes hacen propósitos, sueñan despiertos. Quienes tienen metas hacen y logran. O fracasan, aprenden, crecen y mejoran, y vuelven a intentarlo hasta que triunfan.

Ponerse metas profesionales y personales conlleva el crecimiento empresarial y personal.

La hoja de metas es la herramienta más poderosa para el desarrollo y el crecimiento de las personas y de las empresas.

Pon metas en tu vida y en tu empresa:

Depende de ti, de nadie más. Es tu responsabilidad.

Y también lo es elegir si quieres iniciar un camino incierto en solitario, o si deseas contar con la compañía y guía de un experto. Perderte y dar vueltas y vueltas, o ir directo al grano.

Si quieres que este nuevo año realmente sea “nuevo” con objetivos, productividad, satisfacción y logro, es más sencillo de lo que crees, llama y hablemos sobre ello.

Podemos marcar la diferencia con solo creer que podemos.

¿Lo hacemos?

¡Llama ahora!, lo tengo todo preparado.


Sobre el autor

Fermín Lorente

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Entrenador personal de directivos y empresarios. Experto en mejorar resultados empresariales. Formador en organización empresarial y en liderazgo.

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