New Deal - 77 - Carnaval, mostrar nuestro "alter ego"

Carnaval, mostrar nuestro “alter ego”

En Rueda de la vida por Fermín Lorente0 Comments

Rio de Janeiro, Venecia, Berlín… ¿Qué tendrá el Carnaval para atrapar a tanta gente, de tantos países, y desde hace tanto tiempo?

¿Sabías que el Carnaval es probablemente la fiesta más antigua de la humanidad y con enorme diferencia? ¿Por qué será?

Según la Wikipedia:

“El origen de su celebración parece plausible de las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios romano del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto.

Según algunos historiadores, los orígenes de esta festividad se remontarían a Sumeria y Egipto antiguos, hace más de 5000 años, con celebraciones muy parecidas en la época del Imperio romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir de fines del siglo XV.

Los etnólogos encuentran en el carnaval elementos supervivientes de antiguas fiestas y culturas, como la fiesta de invierno (Saturnalia), las celebraciones dionisíacas griegas y romanas (Bacanales), las fiestas andinas prehispánicas y las culturas afroamericanas”

Vaya, vaya, 5.000 años o más… Si consideramos que las grandes religiones monoteístas actuales, cifran sus calendarios en 1438 la musulmana, 2017 la cristiana y 5777 la judía, casi podríamos afirmar que, antes de que vinieran los dioses, el mundo ya estaba de fiesta (con perdón).

Si seguimos con Wikipedia y buscamos el origen de la palabra encontramos:

“El carnaval es una fiesta de origen pagano recuperada en la Italia de la Edad Media. A comienzos de la Edad Media la Iglesia Católica propuso una etimología de carnaval: del latín vulgar carnem-levare, que significa ‘abandonar la carne’ (lo cual justamente era la prescripción obligatoria para todo el pueblo durante todos los viernes de la Cuaresma).

Posteriormente surgió otra etimología que es la que actualmente se maneja en el ámbito popular: la palabra latina carne-vale, que significa ‘adiós a la carne’.

Pero a fines del siglo XX varios autores comenzaron a sospechar el origen pagano del nombre. Carna es la diosa Celta de las habas y el tocino. También estaría conectada con fiestas indoeuropeas, dedicadas al dios Karna (que en el Mahabhárata aparece como un ser humano, hermano mayor de los Pándavas, hijo del dios del Sol y la reina Kuntí)”.

Bueno, pues ya sea por la diosa de las habas y el tocino, o porque llega el tiempo de ayuno, lo cierto es que, en este caso, hablar de tradición es quedarse muy corto. Y es que somos como somos, y sea por una razón u otra, lo importante no es el motivo (que eso ya se ha perdido en el origen de los tiempos), sino la fiesta en sí, sea bacanal, orgía romana, o disfrazarse de lo que sea. La fiesta parece encajar desde siempre con todo el mundo y en todo el mundo.

Así que, algo debe de tener el Carnaval para trascender al tiempo, superar o rodear a las generalmente restrictivas religiones, y mantenerse vivo y con buena salud hoy en día, ¿tú lo sabes?

Yo tengo sobre este asunto mis propias creencias, el por qué la gente no permite que desaparezca.

Para empezar, hay que admitir objetivamente que se trata de una fiesta. Por supuesto que fiestas hay muchas, pero ninguna como esta, el Carnaval es singular (único si lo prefieres); y las fiestas se hacen, generalmente, para celebrar algo. Suelen hacerse además cuando ese algo acaba. Y a mí me da que lo que se acaba es una etapa (sea la de comer carne o la que sea) y claro, el final de algo (posiblemente del invierno), es el comienzo de otro algo, en este caso del ayuno y la disciplina.

Así que puestos a celebrar, si vamos a ayunar y a portarnos bien, lo lógico es darse un último atracón, la despedida, darse permiso a uno mismo para hacer lo que no se puede, lo que no se debe, lo que no se hace…

Y la mejor manera para no pasar vergüenza ante nuestros vecinos, dentro de unas horas o dentro de unos días, es que no seamos nosotros quienes traspasen la línea de lo “correcto y moralmente admitido”, que no sufra ni se resienta nuestra imagen. Así que, si no podemos ser nosotros, deberemos encarga el trabajo a uno de nuestros personajes.

Ya sabes, liberarlo, darle permiso, dejar salir al “alter ego” o a toda la tripulación. Porque, si aún no lo sabes, tú no eres tú, sino que tú eres tú y todos tus personajes.

Dime, ¿cuántos roles representas cada día?

Yo no sé tú, pero yo tengo un armario lleno de personajes. A veces me pongo mi traje de empresario y actúo como un empresario, un tío serio y responsable. Con mi hija soy un padre preocupado. Con mis nietos soy el abuelo que se tira por el suelo a jugar con ellos y que hace toda clase de ruidos, caras raras y un montón de tonterías. ¿A ti no te pasa?

Bueno, tengo más, a veces soy un impaciente, exigente, e intolerante. También aparece de vez en cuando el machista (aunque creo que, a ese, lo tengo controlado). Con mis amigos (que me conocen mejor que yo mismo) puedo dejar salir a jugar al niño. Sí, ese que todos llevamos dentro y al que tanto le gusta hacer el tonto. Jugar y divertirse, en definitiva.

También me disfrazo de deportista, de sommelier, de cocinero, de “manitas”, de turista, de dominguero, o de asesor y consejero, por citar algunas de las ropas que tengo en mi ropero.

Pero esos son mis trajes de diario. También tengo ropajes que no puedo ponerme, no al menos sin excusa. Ya sabes, por aquello del que dirán, por cómo quedará mi imagen, por lo que sufrirá mi ego.

Y el carnaval te da permiso para sacar “tus alter ego”.

Pues eso, en estas señaladas fechas, tienes permiso para dejar salir, para mostrar al mundo (libre, exculpado y sin mácula) tus otros “yo” más ocultos, tus otros personajes.

Permiso para vestirte de lo que quieras y desees, de lo que apetezca. De desnudar el alma para vestir al cuerpo, si es lo que deseas. Para enseñar sin exponerte. Para sacar al golfo, al parrandero, al tímido exaltado, o al cirujano loco. También para reírte y hacer broma de tus miedos o fobias más secretos y profundos, que en estas fechas todo vale. O simplemente, para recuperarte, para reírte de ti mismo y de tus propios personajes.

¿Conoces otra fiesta donde puedas hacer eso? Por eso, es mi creencia que el Carnaval está arraigado con algo que llevamos todos dentro, que necesitamos, o que lo reprimimos y sufrimos en silencio. Así que, disfruta el Carnaval, pásalo bien, que son dos días.

Pero después del Carnaval, entramos en Cuaresma.

Cuaresma viene de “quadragésima”, el cuadragésimo día antes de Pascua, tiempo de preparación espiritual, de purificación e iluminación.  La cuaresma simboliza la prueba de Jesús al permanecer durante 40 días en el desierto previos a su misión pública.

Así que, una vez pasadas las fiestas y entrados en cuaresma, déjame que te haga una pregunta:

¿quién eres tú?

el auténtico tú, ¿cuál de tus personajes?

Y mejor aún, ¿quién te gustaría ser?, ¿en quién te gustaría convertirte? O, dicho de otra forma, ¿quién podrías llegar a ser?, ¿Cuál es tu misión? Porque, lo creas o no, depende de ti, está a tu alcance.

La mayoría de la gente ignora que puede llegar a ser el tipo de persona que le gustaría ser, que puede transformarse en algo mayor, subir a otro nivel donde la vida es diferente y se juega diferente.

Existe el camino, está ahí, se llama Desarrollo Profesional y Personal. Y existe la herramienta, también está a tu alcance, se llama “Pon metas y objetivos en tu empresa y en tu vida”, un viaje de crecimiento de transformación y desarrollo.

También hay quienes piensan que todo eso son historias, cosas que lees en los diarios, pero “que no están hechas para gente corriente”. Yo les contesto que no comparto esa creencia, que he visto crecer a multitud de gente, míralo aquí si quieres. Muchas personas han tomado responsabilidad sobre sus vidas y sus negocios y, en el camino, les han ocurrido muchas cosas.

Así que tienes delante tuyo una elección: cambiar y crecer, o seguir siendo el mismo. Y no olvides que no elegir, también es una elección.

Por eso, si no estás contento, ya sabes, muévete, no eres un árbol.

¿Quieres decir algo? ¿Te has desarrollado profesional y personalmente? ¿Conoces a alguien que se haya transformado? Puedes dejar aquí tus comentarios.

 

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Fermín Lorente

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Entrenador personal de directivos y empresarios. Experto en mejorar resultados empresariales. Formador en organización empresarial y en liderazgo.

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