New Deal - 81 - Preguntas que pueden cambiar tu vida

Preguntas que pueden cambiar tu vida

En Liderazgo por Fermín Lorente2 Comments

Que las grandes preguntas pueden influir hasta el punto de cambiar vidas y destinos no es nada nuevo, aunque curiosamente la mayoría de los humanos ignoren tal cosa.

Una simple pregunta tiene el poder de hacer que tu mente viaje, de forma inmediata, al tiempo y al lugar que desee quien hace te la pregunta. Te lo demostraré, responde a ésta:

¿qué cenaste anoche?

Con algo tan sencillo te acabo de sacar del lugar en el que estaba tu mente y te he enviado unas horas atrás y al lugar donde cenaste. Ahora tu mente está viendo tu cena de anoche, el plato, la mesa y todo el entorno del lugar donde cenaste. Y por supuesto también lo que hacías, veías, oías y con quién estabas ¿recuerdas?

Quienes saben a cerca de la comunicación, saben que una conversación o entrevista no la controla quien habla mucho o quien grita, sino quien hace preguntas. Imagínate a alguien que ya lleva un buen reato contándote una historia que, a ti, ni te aporta nada ni te interesa. Imagínate que, de repente, le cortas y le preguntas:

¿qué quieres decirme con todo eso?

Verás que, de repente, se detiene, reflexiona y concreta su mensaje en una simple cita que probablemente tendrá poco que ver con lo que hablaba. Lo que ha ocurrido es que sencillamente has llevado su mente al foco del problema, a la raíz, y no a las consecuencias y pequeños detalles que el problema origina.

Esto lo conocen, sobre todo, los buenos entrevistadores. Un profesional de la entrevista, cuando la prepara, lleva consigo tres o cuatro temas que sabe que tienen que tocar y preguntar porque son importantes para los oyentes de la entrevista (hechos relevantes) el resto, jamás lo lleva preparado, no lo necesita.

¿Sabes por qué no lo necesita?, pues muy sencillo, para el que sabe escuchar, la pregunta siguiente, siempre te la da el entrevistado. Para que entiendas, mira un ejemplo sencillo:

Personaje: Sí, eso fue realmente importante en mi vida.
Entrevistador: ¿Por qué fue importante en tu vida?
Personaje: Me llevó a iniciar una serie de cambios que cambiaron mi futuro.
Entrevistador: ¿Cómo cambió tu futuro?

A poco que te fijes, lo único que hace el entrevistador es escuchar la respuesta y curiosear sobre ella. Y la forma de curiosear es devolviéndole su respuesta como una nueva pregunta. La ventaja de este arte, de esta habilidad, es que la persona entrevistada esta relajada porque habla de sí misma, algo realmente sencillo y placentero, además habla de cosas que son importantes para él o ella, por eso ha sacado el tema. También son cosas que interesan a la audiencia, ya que quienes la escuchan, están interesados en el personaje y desean saber más. Y, finalmente, el entrevistador hace lo que tiene que hacer, ceder todo el protagonismo al entrevistado, algo que no todos los periodistas saben hacer, su ego lo impide en ocasiones.

Curiosear y hacer preguntas también son herramientas y habilidades que forman parte del maletín de un “coach”.

Los profesionales de la comunicación saben que las preguntas se dividen, entre otros grupos, en preguntas cerradas y abiertas.

Las preguntas cerradas

son aquellas que se responden son un simple sí o un no, o con una información simple. Por ejemplo: ¿lo entregaste ayer?, o ¿vas a asistir a la reunión? Suelen ser poco útiles salvo en los casos en que se busque una respuesta muy rápida y concreta.

Las preguntas abiertas

permiten todo un amplio espectro de respuestas, permiten interpretar, definir, aportar información suplementaria y, sobre todo, conocer el estado emocional de quien responde y la importancia que otorga a la respuesta. Algunos ejemplos podrían ser: ¿qué pasó?, ¿por qué crees que no intervino?, ¿qué hubieses hecho tú? Cuando desees saber no solo la información o los hechos, sino la opinión y alternativas creativas de otra persona, realiza siempre preguntas abiertas.

Los vendedores profesionales saben realizar buenas preguntas. Y saben escuchar bien porque saben que en las respuestas están las necesidades de compra del futuro cliente. Otra de las cosas que saben es hacer que sus preguntas “pinten” imágenes en la mente del prospecto sobre los benéficos que para él va a representar comprar su producto.

Los líderes y los mentores, suelen hablar poco y apenas dan consejos. Son maestros en el arte de hacer preguntas. Preguntas que hacen aflorar las respuestas que ya están dentro de su interlocutor, hacen que éstos encuentren sus propios recursos, que conecten con su sabiduría, que localicen aquello que saben que es verdad y que, en ocasiones, está en el fondo de su mente inconsciente.

Con frecuencia, suelo hacer referencia en mis post al maravilloso arte de formular buenas preguntas y Marta, mi diseñadora gráfica, la creadora de mi web, y quién maqueta y envía todos mis “posts” para que tú los leas, me ha recordado que ya va siendo hora de que explique qué es y cómo se hace eso de formular buenas preguntas. Así que vamos a ello.

Aunque existen muchos tipos de preguntas: abiertas, cerradas, dicotómicas, de reflexión, retóricas, o capciosas, por citar algunos ejemplos, no voy a hablar de “tipos”, que eso ya está en los libros, sino de “niveles” de preguntas, algo mucho más útil y mucho más difícil de encontrar y de aprender.

Preguntas de nivel 1

En este grupo está el 90% o más de las preguntas que hacemos o que nos hacen. Son las preguntas más habituales, aquellas que buscan una información simple, conocer el estado de algo, o satisfacer una curiosidad. Ejemplos de ellas son: ¿qué hora es?, ¿te encuentras bien?, ¿qué te contó? o ¿cómo va la vida? Todas pertenecen a uno u otro de los diversos tipos de preguntas ya mencionados, no voy a extenderme más porque no vale la pena.

Preguntas de nivel 2

Son un tipo de preguntas menos habituales, reservadas a líderes o personas entrenadas, a quienes saben diferenciar lo evidente de lo oculto, quienes saben diferenciar la causa del efecto. Este tipo de preguntas llevan la mente a otro nivel de consciencia, a algo que hay detrás de lo que a simple vista se ve o se conoce.

Son preguntas para las que es necesario detenerse y reflexionar. Aquí van algunos ejemplos:

  • ¿Realmente estoy satisfecho con los resultados de mi negocio?
  • ¿Me lo estoy pasando bien en esta vida?
  • ¿Estoy satisfecho de cómo soy?
  • ¿Tengo lo que deseo?
  • ¿Soy feliz?

Es evidente que no son preguntas difíciles, aunque tal vez lo sea la respuesta, sin embargo, muy pocas personas se formulan este tipo de preguntas.

Preguntas de nivel 3

Este tipo de preguntas no se responden con la inmediatez de las del grupo 1, más bien mueven a la reflexión, a la búsqueda interior y a la introspección. Te llevan a ese lugar donde el agua es clara, la sombra es fresca y la verdad es pura, sin tinte alguno ni matiz.

Llevan la mente a un nivel superior, poco visitado. Y obtienen respuestas de alta calidad personal, ya que quien responde ahora no es tu ego, sino tu auténtico yo interior manifestándose a través de tus valores, de aquellas cosas que te sustentan y que son realmente importantes para ti.

Como ahora el coaching y los “bloggers” están de moda, es fácil que las hayas visto en las redes sociales, pero no es probable que te las hayas hecho a ti mismo con la suficiente “calidad”. Veamos algunos ejemplos:

Preguntas de nivel 4

Están reservadas para mentes entrenadas, para gente que ha leído y se ha preparado en esa disciplina. Para quienes ya han trascendido la necesidad de poseer y conquistar, han pasado por el Desarrollo Profesional y Personal y han descubierto y se están adentrando en el mundo espiritual.

Este tipo de preguntas no llevan a la mente a sitios ni a cosas, tampoco buscan la introspección; buscan contemplar nuevas hipótesis no existentes, generar nuevas realidades, elevarse a una altura desde la que puedan contemplarse cosas no evidentes ni visibles a pie de tierra, desde los niveles inferiores de formulación.

Veamos algunos ejemplos de este tipo de preguntas:

Es evidente que el día a día, la velocidad con la que vivimos, no permite otro tipo de preguntas que las de nivel 1. Las preguntas de nivel 2 solemos hacérnoslas en períodos de desconexión, como los fines de semana y, sobre todo, en períodos vacacionales, cuando la mente no está tan ocupada con cosas irrelevantes.

Las preguntas de nivel 3 son para personas entrenadas, no son habituales en absoluto y, evidentemente, las de nivel 4, son para un reducido núcleo que busca en sitios muy poco frecuentados.

Pero tal vez la pregunta por excelencia, la que ocupa a los filósofos desde que existen los primeros pensadores y a la que muy pocos han dado respuesta y que tú puedes formularte, es la siguiente:

¿Quién soy yo?

Ahora puedes hacerte preguntas, o no. Puedes crecer y desarrollarte, o no. Puedes querer vivir en otro nivel, o no. Todo depende de las preguntas que te hagas, de las respuestas que te des, y de las acciones que realices.

Puedes escribir abajo los comentarios que desees al respecto o tu opinión sobre lo que has leído.

About the Author

Fermín Lorente

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Entrenador personal de directivos y empresarios. Experto en mejorar resultados empresariales. Formador en organización empresarial y en liderazgo.

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Comentarios

    1. Gracias por comentar Carmen, me alegro que te guste.

      Esos niveles no son una clasificación oficial, no creo que tal cosa exista,
      Son los niveles que llevan a sitios diferentes y que uso para lograr objetivos diferentes. Tal vez haya alguno más, quién sabe.

      En cualquier caso, y como voy citando de tanto en tanto, más importante que las preguntas y las respuestas, son las acciones. Cuando se trata de cambiar, la acción no es una opción, es algo imperativo.

      Un saludo.

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