New Deal - 87 - ¿Dónde estarás en 10 años?

¿Dónde estarás en 10 años?

En Liderazgo por Fermín Lorente0 Comments

Elige dónde y cómo quieres estar dentro de 10 años: cómo construir “tu década prodigiosa”.

Me encanta que los planes salgan bienGeorge Peppard

Esta frase se convirtió en un icono de la televisión de los 80. Era la “marca de fábrica” de John ‘Hannibal’ Smith, el líder de El Equipo A.

Claro que, para que los planes salgan bien, es evidente que tiene que haber planes. Y muchas personas confunden tener planes, con tener ideas o deseos en su mente, y eso, aparte de ser una cosa bien distinta, acostumbra a fallar, “a no salir bien”.

Un plan, o mejor dicho un Plan de Acción, conlleva una serie de acciones específicas, pequeñas, escritas y ordenadas en el tiempo, tendentes a conseguir el resultado para el que ha sido concebido el plan.

Pero sé por experiencia de años que la inmensa mayoría de personas no tienen planes en su vida, realmente la gente no sabe lo que quiere. Si existe alguna idea o deseo, no suelen estar desarrollados en acciones, tampoco acostumbran a ser específicas (suelen ser abstractas o genéricas), ni suelen ser pequeñas (son grandes conceptos o la suma de muchas acciones pequeñas), casi nunca están escritas y, finalmente, no están ordenadas, que quiere decir que no se les ha asignado un día y una hora concreta en las que, tales acciones, se realizarán.

Ya sea por herencia cultural o por nuestra manera de pensar, las personas acostumbramos a confundir deseos ambiguos y genéricos, con planes y acciones específicos.

Muchas personas afirman cosas como: “El mes que viene tengo que conseguir nuevos clientes” y creen que ya está, que no hay que hacer nada más, que ya tienen un plan y que, por tanto, se cumplirá.

Pero dicho así, tiene todos los números para acabar en un rotundo fracaso. Mira algunas razones de por qué es probable que sea así:

  1. ¿Tienes un listado de contactos para llamar y pedir que te reciban?
  2. ¿Tienes definido el guion de llamada (qué vas a decir) y los días y horas en los que te dedicarás a hacer llamadas?
  3. ¿Has reservado tiempos específicos para realizar las visitas de venta?
  4. ¿Sabes hacer entrevistas de venta?, ¿disfrutas vendiendo?
  5. ¿Has bloqueado un tiempo concreto (días y horas de la semana) para realizar los presupuestos o propuestas?
  6. ¿Has definido cuándo y cada cuándo realizarás seguimiento de las propuestas entregadas?
  7. En definitiva, ¿tienes un plan?

La mayoría de personas piensa que todo este proceso no es necesario, que simplemente “se pondrán y lo harán” y, por tanto, se lo saltan. Pero está demostrado que eso no funciona. A la hora de la verdad, cuando intenten ponerse a la labor, se bloquearán, les dará pereza. O, mejor dicho, se bloqueará su mente, no sabrá por dónde empezar.

La mente no puede trabajar con conceptos genéricos, solo trabaja con pasos de acción cortos y específicos.

De repente se dará cuenta de que no tiene a quién llamar, ni a qué número, ni tampoco qué decir. Llegados a ese punto, y generalmente presionado por el tiempo y las urgencias, postergará la acción “para cuando tenga tiempo” para cuando esté tranquilo para ponerse con calma manos a la obra. Pero, lamentablemente, tal cosa jamás ocurrirá.

Al siguiente intento ocurrirá lo mismo. Mismo input (o deseo), mismo output (sentimiento de agobio), y claro, la misma decisión y el mismo resultado: no hay contactos ni visitas, ni clientes. Nada se ha hecho, nada se ha logrado.

Después vienen las excusas, las justificaciones: “no he tenido tiempo”, “ando muy liado”, “estoy apagando incendios”, “tengo demasiados problemas”, “es que mis clientes…”, “es que mi gente…” Excusas, trampas mentales, el “auto discurso” habitual que, a fuerza de repetirlo, acabamos por creérnoslo. Así funcionamos la mayoría de personas.

Y en el plano de la vida, lo mismo.

Llegamos a ciertas edades donde nos damos cuenta de que no hemos tenido tiempo. Tiempo para estudiar, para estar con nuestra familia, para jugar con nuestros hijos, para atender a nuestros amigos, o para cuidar nuestra salud (deporte, tranquilidad), tiempo para divertirnos y disfrutar la vida que es, en definitiva, de lo que se trata.

Cuando pienso en cosas como ésta, acude a mi mente aquel empresario de 42 años que me dijo en cierta ocasión, y de forma sincera, que no había tenido tiempo de sacarse el carnet de conducir porque tenía mucho trabajo. ¡En 42 años! Y lo peor es que él lo creía de verdad.

Escribo todo esto el día siguiente de haber cumplido los 60 años y siendo muy consciente de que, “si no hay planes en tu vida, la vida los hará por ti”

La consciencia la he adquirido tras largos años de hacer planes, de desarrollar las metas y de llevarlas a mi planificador.

Y, llegados a esta edad, en la que hace unos pocos años la gente ya caminaba con dificultad y con la ayuda de un bastón, en la actualidad la mayoría de personas gozamos de plenitud física y mental, y tenemos el deseo y la sana ambición de crecer y de hacer, de superarnos a nosotros mismos, de lograr. De jugar y divertirnos. Yo pienso hacerlo, voy a hacerlo, hace tiempo que me ronda por la cabeza, me apetece y me motiva. Voy a construir “mi década prodigiosa”.

Así que, dime, ¿te vienes, quieres diseñar tu propio viaje conmigo?

Piiiiiii ¡Pasajeros al tren!

En primer lugar, debes definir específicamente lo que quieres. No valen cosas como “tener salud y algunos ahorros para cuando me jubile”, es una ambigüedad tan absurda que nunca va ocurrir.

Si no tienes una imagen muy nítida y precisa de ti mismo, de tu físico, de tu casa, de lo que harás y de con quién vivirás, te aconsejo que hagas una de estas dos cosas (o mejor las dos):

  1. Busca un lugar tranquilo, relájate, cierra los ojos y visualiza con todo lujo de detalles cómo será tu vida dentro de 10 años. Tómate tu tiempo, observa con claridad todo. Luego escríbelo en un papel. Recuerda que la visualización es una herramienta que puedes usar, que está a tu disposición.
  2. Toma La Rueda de la Vida y escribe en cada uno de los 8 campos lo que deseas lograr. Ni se te ocurra escribir cosas como “gozar de buena salud”, eso no significa nada.

Veamos algunos ejemplos de metas específicas que se pueden desarrollar, planificar y lograr para dentro de 10 años, “Quién quieres ser, qué quieres tener, y cómo y dónde quieres estar”:

Salud

  • Mantener todos mis indicadores (colesterol, transaminasas…) dentro de los parámetros normales de la analítica.

Estado físico

  • Pasar de los 85 kilos actuales a 80.
  • Correr 10 Km. todos los meses.

Desarrollo profesional

  • Sacar el certificado de “proficiency” de inglés.
  • Conseguir el título de…
  • Certificarme como “coach” en la International Coach Federation.

Mental espiritual

  • Identificar mi sistema de valores, revisarlo y potenciar los principales fijando metas.
  • Meditar todos los días.

Familia-Pareja

  • Comprar una casa con piscina para vivir en el campo.
  • Salir fuera de vacaciones una vez al año.
  • Una tarde a la semana de fiesta para jugar y compartir con mis hijos / nietos.

Ocio-amigos

  • Montar un club social con una actividad que nos guste y un local donde reunirnos.
  • Organizar una cena mensual y algunas salidas.

Trabajo

  • Ser Director del Departamento Comercial con un equipo de 10 vendedores.
  • Montar y hacer crecer mi propio negocio de…

Dinero

  • Ahorrar 1.000€ anuales e invertirlos para comenzar a construir un patrimonio.
¿Por qué 10 años?

La razón es que 10 años te dan perspectiva, te permiten dividir grandes retos y sueños en objetivos anuales más pequeños y asumibles. Por ejemplo: pasar de 85 kilos a 80 en 10 años, significa, tan solo, perder medio kilo anual. Sin embargo, los beneficios son extraordinarios: perder peso, en lugar de engordar, mantenerse ágil, estar orgulloso de tu propia imagen, poder practicar deporte, mantenerse “vital”.

Además, en 10 años caben 120 meses, 120 divisiones de un objetivo anual en 12 metas mensuales. Y 520 semanas, 520 oportunidades de equivocarse y de rectificar, 520 oportunidades de aprender, de mejorar y crecer, de desarrollarse en el ámbito profesional y en el personal. ¿Te parece poco?

Diez años te dan perspectiva, dirección, y sentido de propósito en tu vida, te dicen dónde estás, dónde quieres ir y qué tienes que cambiar para llegar hasta allí. Además, te aportan sensación de logro y de realización y de que eres tú, y solo tú, quien controla tu vida. ¿Aún quieres más?

Tú eliges: cumplir años o cumplir sueños.

Y si necesitas un entrenador personal, alguien que vigile tus planes y tus metas, que te estimule y te rete a sacar la mejor versión de ti mismo, te puedo ayudar. Puedo hacerlo porque:

  1. Tengo experiencia demostrada de años para ayudarte.
  2. Tengo todas las herramientas necesarias para tu desarrollo.
  3. Tengo El Club, donde los sueños se convierten en metas y las metas en realidades tangibles.

Bueno, te dejo, tengo prisa, el tiempo vuela y solo me quedan ya 9 años y 364 días. ¿Y a ti?


Sobre el autor

Fermín Lorente

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Entrenador personal de directivos y empresarios. Experto en mejorar resultados empresariales. Formador en organización empresarial y en liderazgo.

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