New Deal - 92 - Cómo pasar de autoempleado a líder y gestor de empresa

Cómo pasar de autoempleado a líder y gestor de empresa

En Liderazgo por Fermín Lorente0 Comments

El proceso de convertirse en líder y manager: dejar de trabajar para comenzar a dirigir.

Los líderes no nacen, se hacen. O, mejor dicho, ¡se forjan! Y los managers o gestores empresariales, también. Es algo comprobado, ya nadie lo discute, expertos en desarrollo profesional y personal están de acuerdo en eso desde hace muchos años.

Y la forja requiere tiempo, repetición, o repiqueteo de martillo, temple, esfuerzo y sudor. Así es como se trabaja y se forja el acero. Su calidad depende, además de las materias primas, de un correcto proceso de forjado.

El forjado es el proceso por el que un material humilde, como el hierro dulce cuyas características básicas son: blando, oxidable y barato; se transforma en el mejor de los aceros.

Las infinitas aplicaciones del acero permiten resolver millones de problemas y necesidades humanas, desde un simple tenedor a la más compleja de las máquinas, un puente, el ferrocarril o un satélite orbital.

El forjado añade nuevas características, cambia y transforma algo humilde y sencillo en algo nuevo, poderoso, de valor.

Cuando un emprendedor inicia su andadura, lo habitual es que carezca de los recursos principales, aún es “hierro dulce y maleable”. No suele disponer de mucho dinero para contratar personal o subcontratar tareas. Y tampoco suele disponer de tiempo, ha de hacerlo todo personalmente. La carencia de dinero lleva implícita la carencia de tiempo, ¡y viceversa!

Y también suele ocurrir que, sin darse cuenta, ofuscado en su trabajo, se le pasen los meses y los años. Y que, durante ese periodo, sean muchas las cosas que hayan cambiado. Que hayan cambiado los productos, los clientes y el tamaño de la empresa. Que se hayan abandonado ideas que parecían muy buenas y se hayan desarrollado otras que han aparecido en el camino, o que no podían ser vistas al inicio.

Y así, sin apenas percibirlo, ese emprendedor-trabajador sigue haciendo básicamente lo mismo que hacía al inicio, trabajar y trabajar, de sol a sol. Es lo que sabe hacer, es lo que siempre ha hecho.

Pero a menudo ocurre que el barco se ha hecho grande, ha pasado de una sencilla y manejable barca de remos a algo más complejo. Ahora hay una sala de máquinas, mares infinitos por los que navegar, una tripulación a la que dirigir, muchos contratos y entregas que cumplir y unos destinos a los que arribar. Y también hay un puente de mando. Y a menudo, ¡nadie al timón!

¡Demasiada complejidad! Y el mar abierto requiere navegantes expertos, capaces de garantizar la seguridad de la tripulación, y la del barco.

Con frecuencia, ese empresario-emprendedor, apenas ha podido levantar la cabeza del trabajo desde el día del embarque. Y forzado por las necesidades, ha ido añadiendo máquinas que no acaba de dominar y sistemas que no acaba de comprender del todo. El puente de mando se le hace extraño, no es el lugar habitual donde pasa su tiempo. No puede, ni tampoco sabe. Y liderar a su gente se le hace difícil, ¡qué complicada es la gente!

No es de extrañar pues que, de una forma consciente o inconsciente, huya y se refugie en lugares más cómodos, en lo que ya conoce.

Todo el mundo ha oído hablar de la zona de confort, pero apenas nadie sabe dónde comienza y acaba la suya “concretamente”. Pues muy sencillo, está donde estás tú, precisamente. Está en lo que haces en la actualidad, que suele ser, curiosamente, lo mismo que hacías hace un año, que es casi lo mismo que hacías al principio.

La zona de confort, dentro de su incomodad, genera una falsa comodidad, una falsa seguridad. Los humanos preferimos “hacer lo de siempre” a enfrentarnos a nuevos retos, a lo desconocido. Así es como funcionamos, así es como sentimos. Ya sabes, “más vale viejo conocido, que nuevo por conocer” Y así nos va…

Conozco bien el tema, conozco bien los síntomas. Te invito a que eches un vistazo, a que te asomes al pozo, a que compruebes si te identificas con alguna de las principales características que separan mentalmente a los autónomos o autoempleados de los líderes y empresarios, al humilde hierro dúctil del brillante acero templado:

  1. Confunden su cargo con su oficio: en su tarjeta no pone Gerente, o Director General. Pone cosas como abogado, ingeniero, director técnico, jefe de ventas, asesor, o peor aún, no pone nada, está en blanco. Hay crisis de identidad.
  2. Afirman que no se sienten empresarios: en ocasiones, montar una empresa es una manera de “tener trabajo”, de ejercer un oficio. En multitud de ocasiones he hablado con personas que se consideran “profesionales”, pero que no se consideran empresarios. No se identifican con ese rol, y lo dicen. Disfrutan haciendo su trabajo, pero sufren cuando gestionan su negocio, no les gusta, no es un fin, tan solo es un medio.
  3. No ven la necesidad de formarse como líderes y empresarios: entienden que, para ejercer de médico, abogado, arquitecto o ingeniero, se tiene que estudiar, esforzarse, aprobar y obtener un título. Sin embargo, apenas nadie acepta o comprende que para ser un buen líder y gestor deba de hacerse lo mismo. Se forman en conocimiento, pero no en comportamiento, se forman en aptitud, pero no en actitud. ¿Puede existir mayor absurdidad?
  4. Humildad mal entendida: La mayoría, cuando se presenta, suele añadir la coletilla de “pequeña”: “Tengo una pequeña empresa de…” o “Soy un pequeño empresario de…” o, peor aún “Soy autónomo” (léase “superviviente”). Es algo habitual, omnipresente, es como disculparse por el mero hecho de existir, de ocupar un lugar al sol. Se ven pequeños a sí mismos y actúan como lo que creen que son.
Si realmente te sientes pequeño, tus acciones serán pequeñas, tus resultados serán pequeños, y tu vida también.

Está comprobado que la gente tiende a comportarse como lo que cree que es en lo más profundo de su ser. Por eso es necesario cambiar de mentalidad, comenzar a comportarse como lo que debería o le gustaría ser, para hacer lo que se tiene que hacer, para tener lo que se desea tener.

La parte difícil de todo esto está en creérselo uno mismo. Pero aún hay otra anterior y más difícil todavía: ser consciente de tal cosa.

La mayoría de emprendedores siguen siendo los mismos, y siguen actuando como al principio. Mantienen la mentalidad de trabajador.

Un trabajador tiene mentalidad de escasez, un empresario tiene mentalidad de abundancia.

Y pese al paso del tiempo, no han caído en la cuenta de que ahora están jugando a un juego mucho más grande y complejo para el que ya no están preparados.

Balances, libros, cuentas de explotación, sistemas informáticos y de gestión, nuevas leyes, nuevas normas y exigencias, personas en las que confiar, en las que delegar y a las que dirigir. Ya no se puede improvisar, ahora resulta imprescindible liderar, gestionar y, además, tener un buen plan.

Bueno, creo que, si has llegado hasta aquí, este es el momento adecuado para detenerse, para plantearte y responder algunas preguntas importantes:

  • ¿Quieres salir a mar abierta a buscar los peces grandes, o prefieres seguir dando vueltas por el puerto?
  • ¿Quieres ocupar tu puesto de comandante, o prefieres seguir echando paladas de carbón a la caldera mientras tus riñones aguanten?
  • ¿Quieres desarrollar y liderar a tu equipo y delegar de una vez, o prefieres seguir haciéndolo todo tú porque crees que tu gente no sabe, no quiere, o no puede?
  • ¿Quieres dedicarte a trabajar, o quieres dedicarte a ganar dinero?
  • ¿Quieres llegar a casa pronto, feliz y motivado, o quieres seguir llegando tarde, cansado y “cabreado”?
  • ¿Quieres tener organización y tiempo, o quieres seguir abonado al estrés y a apagar incendios?

Así que: si tienes algún motivo para cambiar, si tienes algún reto que superar, si hay algo en tu vida que debas modificar, si crees que los beneficios a lograr o las pérdidas a evitar superan al esfuerzo a realizar, si quieres poner metas y objetivos en tu empresa y en tu vida, si quieres forjarte como líder y gestor

¡Enrólate! ¡se necesitan héroes!

No estarás solo, yo te acompaño y te facilito las herramientas para tu desarrollo. Y también estará el resto de la tripulación, empresarios y empresarias como tú con los que compartir experiencias y hacer negocios durante la travesía.

No tardes, salimos en septiembre, hay que prepararse, las reservas están abiertas, y espero poner el cartel de completo en breve. Tienes toda la información aquí.

Si aún no he logrado convencerte, mira la carta de navegación, el Propósito del Programa Liderazgo y Management para Pyme. El proceso de convertirse en líder y en gestor empresarial:

“Desarrollar las habilidades y las actitudes necesarias para crear y desarrollar un equipo capaz y comprometido con unos objetivos ambiciosos y motivadores y unos valores compartidos, trabajando en la estrategia para alcanzar y lograr un proyecto líder”.

¿Te guardo un camarote?


Sobre el autor

Fermín Lorente

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Entrenador personal de directivos y empresarios. Experto en mejorar resultados empresariales. Formador en organización empresarial y en liderazgo.

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