New Deal - 78 - La máquina más perfecta y compleja del universo, el cerebro - parte 1

La máquina más perfecta y compleja del universo, el cerebro – Parte 1

En Formación por Fermín Lorente0 Comments

Parte 1: Entiende tu cerebro y descubre por qué te comportas como te comportas.

Existen más neuronas en el cerebro humano que estrellas en todo el firmamento.

Recientemente ha sido rebajada la cifra estimada de neuronas de nuestro cerebro en 14 mil millones. De la última estimación, cifrada en 100 mil millones, se han rebajado esos 14 mil. Al parecer la cantidad más ajustada es de “tan solo” 86 mil millones de neuronas.

Los seres humanos somos curiosos por naturaleza. Nos gusta saber y conocer, comprender el funcionamiento de las cosas, entender su estructura y su comportamiento. No cejamos en nuestro empeño hasta que podemos comprender y explicar las cosas, ya sea las estaciones del año, las corrientes marinas, o por qué vuelan las aves. La curiosidad por los grandes misterios que nos rodean ha excitado la mente humana desde que el mundo es mundo.

El universo es un gran desconocido para el ser humano, su inmensidad inabarcable y su inaccesibilidad, ha cautivado a soñadores y científicos desde el inicio de los tiempos. Pero curiosamente, las profundidades marinas son aún más desconocidas para nosotros. Pese a su cercanía, unos pocos kilómetros de profundidad frente a las distancias de años luz del universo, aun resultan inaccesibles con la tecnología actual y, contrariamente al universo, no pueden ser observadas. Así que seguimos en nuestro empeño de desentrañar los secretos que albergan, y también, por qué no, de aprovecharnos de los tesoros que guardan.

Sin embargo, de todo cuanto desconocemos, el gran misterio para el ser humano es algo mucho más pequeño, mucho más cercano. Algo que podemos medir, mirar y tocar, algo que pesa poco más de un kilo, el cerebro humano.

De hecho, aunque usemos comúnmente el término cerebro, deberíamos decir “los cerebros”, eso sería más correcto porque, de momento y hasta nuevo aviso de los científicos, tenemos tres cerebros.

¿No lo sabías?, ¡tenemos tres cerebros!

No se trata de una metáfora ni de una forma de hablar o de una nueva teoría, los seres humanos tenemos tres cerebros, físicos, reales y claramente diferenciados.

Primer cerebro

El llamado cerebro reptiliano es el que compartimos con el resto de animales. Se le conoce con ese nombre debido a que se trata del cerebro más básico y primitivo. Este cerebro es compartido, además de los reptiles, por las aves y los peces.

Las funciones del cerebro reptiliano son las básicas y necesarias para asegurar la supervivencia. Pero no te engañes, el hecho de llamarlo básico o primitivo, quizás no es una forma adecuada de nombrar a algo tan extraordinariamente complejo.

Digamos que sus funciones básicas, sus programas de funcionamiento escritos ya en los genes, se ocupan de las funciones vitales, es decir, se ocupan de la supervivencia del animal y de perpetuar la especie. Si te fijas un poco, verás que los impulsos que sentimos cuando tenemos hambre o cuando tenemos sed, por citar algunas de las necesidades habituales, están por encima de cualquier razonamiento lógico. Este cerebro “se ríe” de todas las dietas porque sabe mil maneras de manipularnos para que acabemos cediendo a sus caprichos. Cuando estamos hambrientos cambia nuestro comportamiento, solo pensamos en comer, el resto de preocupaciones desaparece de nuestra mente. Tal es su poder.

Si el cerebro reptiliano percibe un peligro, o siente una amenaza, consigue bloquear al resto de cerebros. Toma el control para ponernos a salvo de cualquier ataque, sin importar nada lo que tenga que hacer o cómo deba hacerse. Sobrevivir es la única opción, todo lo demás son opciones secundarias.

También es el responsable del comportamiento sexual, de asegurarse de que cada especie se reproduzca y se extienda, aunque sea a costa de las otras. Que se nos vayan los ojos detrás de las señoras (o de los señores) de buen ver, no es algo que podamos controlar, aunque sí sea algo que podamos disimular. Nuestros ojos siempre se dirigen “al punto crítico”, cuando el cerebro racional se da cuenta, ya es tarde. El primer impulso es el reptiliano y es el cerebro más rápido de los tres, el que primero reacciona. En estas cosas y asuntos, ser rápido o el primero lo es todo.

Si observas a peces, pájaros o reptiles, te darás cuenta de que matan para comer o para defenderse, solo por necesidad, nunca por placer, y verás que no muestran emociones, no pueden. Debido a que solo tienen ese cerebro, atribuir a pájaros o reptiles emociones, es un estúpido error que solo comete el ser humano. Para un cocodrilo o una serpiente solo somos comida, aunque los hayamos cuidado y alimentado desde que salieron del huevo. No es nada personal, esa es su naturaleza. Por consiguiente, el cerebro reptiliano es muy reactivo a estímulos directos (sobre todo a la comida, las amenazas, o el sexo).

New Deal - 78 - cerebro

Segundo cerebro

El cerebro mamífero es, como su nombre indica, un cerebro que comparten todos los mamíferos, entre los que nos encontramos los humanos. Es una evolución o, mejor dicho, una superposición de un nuevo cerebro sobre el primitivo.

El también llamado sistema límbico, o cerebro emocional, es el responsable de generar y controlar las emociones. Las emociones son aquellas cosas que están vinculadas con el mundo irracional. Este sistema se focaliza básicamente en las emociones desagradables y en las agradables, en el dolor y en el placer. Es decir, en evitar unas y proveer las otras.

Los instintos, la memoria, el aprendizaje, o las emociones como el placer o la ira, se generan aquí. Es el que acaba determinando comportamientos como la agresividad, la personalidad, o la conducta. Mientras que el cerebro reptiliano se ocupará de que nos alimentemos, el mamífero se encargará de que disfrutemos la comida. Cosas como una buena lectura, contemplar un paisaje, el arte, o la música, son procesadas y juzgadas como agradables o desagradables por este sistema, que las almacena en la memoria.

El sistema límbico controla, mediante el hipotálamo, el hipocampo o la amígdala, el suministro de substancias en la sangre. El sistema límbico regula la farmacia. Hormonas como la oxcitocina, la hormona del placer y del amor, o muchos otros neurotransmisores, como las endorfinas o la adrenalina, todas ellas inhibidoras o desinhibidoras del comportamiento, son las que hacen posible que el cuerpo perciba y sienta las sensaciones de las emociones, sean de excitación para la acción, de sedación ante el dolor, o estimulación, según requiera cada situación.

Esta es la explicación de por qué nos “sentimos” tan bien cuando, por ejemplo, comemos chocolate, damos un abrazo, o tras hacer deporte o practicar sexo. También explica por qué no sentimos dolor cuando estamos en determinadas actividades, por qué no notamos los morados hasta bien acabado el partido.

Al igual que el reptiliano, el sistema límbico también interacciona muy velozmente y sin necesitar estructuras cerebrales superiores con el sistema nervioso y, en consecuencia, con el muscular (comportamiento irracional o compulsivo).

Tercer cerebro

El neocórtex, (de neo, nuevo y de córtex, corteza) es la última superposición, el nuevo cerebro que envuelve a los anteriores. Es por tanto el súmmum de la evolución animal, un cerebro reservado a los mamíferos más evolucionados, a los primates superiores, es el cerebro humano. El neocórtex es una membrana de apenas 2 mm que envuelve al cerebro, es la capa que proporciona recuerdos, conocimientos, habilidades y experiencia acumulada gracias a sus 30.000 millones de neuronas. Los pliegues del cerebro existen para aumentar la superficie del neocórtex, de ahí que, cuanto más arrugado sea el cerebro, mayor inteligencia se le atribuye.

El neocórtex controla las emociones y las capacidades cognitivas, es el responsable del pensamiento más avanzado, del raciocinio, del pensamiento abstracto, la imaginación, la visualización o el habla y la sapiencia, entre otras cosas. El neocórtex posibilita procesos como la reflexión o la resolución de problemas, la percepción sensorial y el racionamiento espacial. Pero lo que lo hace especialmente único es su capacidad de generar, modificar y regular un amplio espectro de conexiones neuronales, conformando una estructura flexible, adaptativa y dinámica, regula y dirige el flujo entre los diferentes circuitos neuronales.

Para el ser humano ha sido la herramienta que le ha permitido fabricar herramientas capaces de superar y desplazar al resto de las especies. Pese a una fragilidad e indefensión marcadamente inferior a cualquier otra especie, la inteligencia humana, el cerebro, ha sido la clave para superar todas las desventajas.

Los científicos afirman que la supervivencia del homo sapiens frente a otros homínidos más fuertes y adaptados, como el cromañón, o el neandertal se debieron, precisamente a “esa” herramienta que le permitió mejores niveles de adaptación y estrategias para sobrevivir.

¿Un cuarto y quinto cerebro?

Las investigaciones más recientes están comenzando a dar la razón a los antiguos. Cada vez más la ciencia está confirmando y comprobando cosas que se sabían o se intuían, pero que no se podían demostrar. Lo cierto es que se está encontrando presencia de neurotransmisores (biomoléculas que transmiten información de una neurona a otra) en el corazón, y también en los intestinos, muy especialmente en el intestino grueso.

Eso daría carta de razón a las creencias antiguas de que las ideas “correctas e inteligentes” salían de la cabeza, las pasiones “buenas” como el amor o el patriotismo, del corazón, y las “bajas pasiones”, justamente del bajo vientre.  Probablemente los antiguos estaban más conectados con su cuerpo que nosotros, cada vez más conectados con la mente y el pensamiento.

En la actualidad, se está comenzando a considerar a todo el sistema neuronal (todo nuestro sistema nervioso y el cerebro) como una gran y compleja máquina que interactúa de manera más o menos coordinada.

Además de la enorme complejidad de funcionamiento de todo lo anterior, la magia radica en cómo la mente humana puede coordinar razones, emociones y sensaciones con deseos y necesidades para ordenar, a través del sistema nervioso, la acción muscular necesaria y eficiente capaz de lograr satisfacer esas necesidades.

¿Te has quedado con ganas de saber más? Pues no te pierdas las siguientes 2 publicaciones. Y tú ¿por qué cerebro te guías más?

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Fermín Lorente

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Entrenador personal de directivos y empresarios. Experto en mejorar resultados empresariales. Formador en organización empresarial y en liderazgo.

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