New Deal - 79 - La máquina más perfecta y compleja del universo, el cerebro - parte 2

La máquina más perfecta y compleja del universo, el cerebro – Parte 2

En Formación por Fermín Lorente0 Comments

Parte 2: BRAIN y HBP. Ya se están construyendo las máquinas capaces de emular, y tal vez superar, a la mente humana.

Pese a la extraordinaria capacidad y complejidad del cerebro humano, lo cierto es que en lo que respecta a su capacidad y velocidad de cálculo, deja mucho que desear, o muchísimo. El ordenador más antiguo y obsoleto que conozcas es infinitamente superior en cálculo y en proceso que el más brillante de los cerebros humanos.

Los ordenadores (ordenan y procesan) o computadoras (computan o calculan), como prefieras llamarlos, ya que son la misma cosa, no son más que unas máquinas que procesan lotes de datos, de datos numéricos. Lo que realmente hacen es calcular a gran velocidad.

En sus inicios se limitaban a procesar datos binarios (combinaciones de ceros y unos), pero lo hacían a una velocidad enorme, por lo que su utilidad para ordenar grandes cantidades de datos o realizar cálculos complejos era muy apreciada.

En la actualidad, la velocidad de cálculo se ha multiplicado millones de veces y su miniaturización ha pasado, desde su peso inicial (1.000 Kg.) y el espacio que requería (una gran nave), a unos miligramos y a que quepan varios en el teléfono que llevas en tu bolsillo. Todo eso en menos de 50 años, no está mal ¿no?

Pero a pesar de todo esto, los ordenadores no son inteligentes, no los son más que una lavadora.

Muy rápidos sí, ya ejecutan miles de millones de operaciones por segundo, pero no son inteligentes, siguen siendo máquinas que ejecutan una serie de instrucciones siguiendo un programa previo creado por un humano.

Aunque hablen, oigan, emitan ciertas respuestas a las órdenes humanas, y parezca que te entienden e incluso que detecten tus emociones, hoy por hoy no es más que una respuesta programada y prevista (outputs) a unos datos recibidos de entrada (inputs), bien se introduzcan a través de una cámara, un teclado o de un micrófono. Es decir, siguen ejecutando programas y, por muy elaborados, sofisticados y complejos que éstos lleguen a ser, ningún ordenador del mundo te dará una respuesta que previamente no haya sido programada.

Las “asistentes personales” que se están introduciendo en nuestros teléfonos o televisores, no son otra cosa que programas que, en función de una petición concreta, eligen la respuesta que tienen prevista para ella. Nada que no esté previamente introducido podrá salir como respuesta, no pueden crear nada por sí mismos.

Desde hace décadas, los científicos sueñan con crear una máquina capaz de tomar decisiones, capaz de aprender de sus errores, de aprender por sí misma, de juntar informaciones diferentes para crear nuevas soluciones, de crear otras máquinas y de repararse a sí misma. En definitiva, capaz de pensar y elegir en función de alternativas intelectuales, de probar y aprender del error, igual que hacemos los humanos.

A día de hoy, aunque existen los ordenadores cuánticos, y se habla de inteligencia artificial o de cerebros electrónicos, lo cierto es que son eufemismos, maneras de llamar a máquinas muy sofisticadas pero que no dejan de ser, en el fondo, máquinas de procesar o computar.

Sin embargo, el vertiginoso avance de la tecnología, sobre todo en éstos últimos años, tanto en medicina, con máquinas que pueden escanear y observar cualquier punto del cerebro humano con todo detalle y mostrarlo en una pantalla y en 3D, como el ingente volumen de información disponible y accesible, la velocidad de las comunicaciones, y la miniaturización y potencia de los componentes electrónicos, ha hecho creer a muchos científicos que ya ha llegado el momento de asumir el reto, de crear auténtica inteligencia artificial, de crear una máquina capaz de emular de verdad a la mente humana.

No es de extrañar por tanto que los gobiernos de las grandes potencias, viendo el potencial que tiene estudiar el cerebro e intuyendo los beneficios resultantes en medicina, ciencia o en el terreno militar (aunque esto último no lo citen), hayan decidido pasar a la acción. Bien sea por ser los primeros (y sacar provecho) o por si alguien se adelanta en ese terreno y perder oportunidades. Hay mucho prestigio y mucho dinero en este juego.

Ya no es una quimera, es real, tanto el gobierno de USA como la Unión Europea han iniciado sendos proyectos para estudiar en profundidad el cerebro, para descodificarlo y dibujar el mapa completo, al igual que ya hicieron con el genoma humano. Y construir una máquina capaz de emularlo. Muchos se preguntan, yo entre ellos, si jugando a construir a Dios, no estaremos construyendo al monstruo.

Y al igual que ocurrió en los años 50 y 60 con la Unión Soviética y los Estados Unidos con la carrera espacial, la competición entre USA y la Unión Europea para ver quién lo logra antes, ya ha comenzado. Nada se sabe de si otros países como Rusia o China estarán haciendo algo parecido. Las dotaciones son millonarias, se intuye el potencial y posibilidades en campos como la medicina, la neurociencia, o la inteligencia artificial con todas sus posibles aplicaciones y otras que aún ni se intuyen, pero que surgirán. La carrera empezó en el 2013.

El mapa del cerebro será desvelado en la próxima década

El proyecto norteamericano BRAIN y el europeo HBP (Human Brain Project) nos darán las claves para entender el cerebro en los próximos diez años y avanzar en el tratamiento de enfermedades, así como en nuevos desarrollos computacionales” Por Ángela Bernardo, 3/04/13

El presidente Obama ya dio su OK, y además lo dotó de un gran presupuesto, y compañías como Google o Microsoft, están participando en el proyecto de “mapear” todas las neuronas del cerebro humano. El hecho de que sea un español, Rafael Yuste, el científico que lidera el proyecto, constituye sin duda para nosotros, una curiosidad remarcable.

Por su parte, la Unión Europea, también ha encargado al suizo Henry Makram, ayudado por el también español, Javier de Felipe, el desarrollo del proyecto al que han dotado ni más ni menos que con mil millones de Euros. La diferencia de los europeos radica en que, en lugar de mapear todas las neuronas (obra gigantesca), pretenden modelar o simular su funcionamiento en un ordenador.

HBP (Human Brain Project), el proyecto europeo.

El Proyecto HBP está financiado por la Unión Europea y tiene la finalidad de reproducir las características del cerebro humano para conseguir avances en el campo de la medicina y la neurociencia. Para desarrollarlo se necesitan tecnologías de supercomputación que permitan utilizar la información de modelos informáticos y simulaciones del cerebro que identifiquen patrones y principios organizativos.

No se trata de crear tan solo una máquina con mucha información, se trata más bien de que la máquina sepa usarla y decida cuál y cuándo. Lo del “cómo” la use, que en mi opinión es la clave de todo, aún está por ver.

Para ello, varios equipos con expertos mundiales en diversos campos trabajarán para aportar diversas competencias para acercarse, cuanto sea posible, al funcionamiento del cerebro humano.

  • Neuroinformáticos reunirán datos y conocimiento de neurocientíficos de todo el mundo.
  • Los supercomputadores europeos de alto rendimiento suministrarán la tecnología de supercomputación.
  • Médicos integrarán datos clínicos de todo el mundo para buscar las signaturas biológicas de las enfermedades.
  • Neuromórfica transformará los modelos del cerebro en dispositivos “hardware” testando sus aplicaciones.
  • Neuróbotica permitirá a los investigadores en neurociencia experimentar con robots virtuales controlados por modelos cerebrales.

Si te interesa el tema, tienes más información aquí y aquí.

BRAIN Initiative, el proyecto norteamericano.

Según los responsables del proyecto, la investigación está dirigida a revolucionar nuestra comprensión del cerebro humano. Se trata de producir una nueva y revolucionaria imagen dinámica del cerebro que, por primera vez, muestre cómo las células individuales y complejos circuitos neuronales interactúan en el tiempo y el espacio. Pretenden llenar las lagunas importantes en nuestro conocimiento actual y explicar cómo el cerebro humano permite que el cuerpo registre, procese, utilice, almacene y recupere grandes cantidades de información, todo ello a la velocidad del pensamiento. Más información aquí.

IBM ya construye ordenadores cuánticos para grandes empresas.

Se conoce con el nombre de ordenadores cuánticos a aquellos que han sido construidos basándose en los principios de la física cuántica. Estos principios se basan en hipótesis “no racionales” como la de que una partícula de materia pueda estar en dos sitios diferentes y al mismo tiempo.

El pionero de la teoría cuántica Erwin Schrödinger, imaginó su teoría en 1935. La ilustró con el conocido experimento del “gato de Schrödinger” un gato que tenía la cualidad de estar vivo y muerto al mismo tiempo.

Basándose en la física cuántica, determinados problemas que los superordenadores tardarían en resolver la edad del universo (13.000 millones de años), un ordenador cuántico lo hace en apenas una hora.

Si quieres comprarte uno infórmate aquí.

Si en el post anterior, sobre nuestro cerebro fisiológico, pudimos intuir que los procesos del pensamiento se basan en que la información (inputs que recibimos a través de nuestros sentidos) es energía que se almacena, se desplaza, se comparte y se recupera y usa bajo determinadas reglas (valores personales y creencias, que a su vez se formulan a través de la información que recibimos) y que los neurotransmisores que llevan esa información de una neurona a otra son elementos químicos, en el actual, hemos visto cómo las grandes corporaciones intentan mapearlo y construirlo usando, en lugar de la biología y la química, la electrónica.

La gran pregunta es: ¿Lo lograrán?
Y la segunda gran pregunta es: Y si lo logran, ¿qué consecuencias tendrá?

En el siguiente post ya no hablaremos sobre el cerebro, sino sobre el comportamiento humano, que es la consecuencia de cómo usamos nuestra mente. Y de cómo podemos mejorar nuestros resultados y nuestra vida nosotros solos, antes de que nos vendan implantes cerebrales y tarjetas neuronales. ¿Te suena lo de realidad aumentada?

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Fermín Lorente

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Entrenador personal de directivos y empresarios. Experto en mejorar resultados empresariales. Formador en organización empresarial y en liderazgo.

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